2026 y el sueño del latino viviendo en el exterior

¿Seguir sobreviviendo… o definir mejor el camino a nuestro sueño?

Claudio Adams - AbueloReinventado

1/8/20266 min leer

¿Seguir sobreviviendo… o definir mejor el camino a nuestro sueño?

Para muchos latinos que viven en Estados Unidos, el paso del tiempo se siente como una sucesión de años que se repiten. Pero el cuerpo y la mente dicen otra cosa: cansancio acumulado, jornadas largas, frío, transporte interminable, y una sensación difícil de explicar… como si la vida estuviera siempre “en pausa”.

El sueño que un día nos trajo aquí sigue vivo, pero ha cambiado de forma. Ya no se trata solo de encontrar mejores oportunidades para generar ingresos, sino de aspirar a una vida con más equilibrio y posibilidades reales, incluso en relación con el país de origen. Hoy el sueño es vivir mejor, con tiempo para la familia, con salud, con la posibilidad real de volver a su tierra —aunque sea por temporadas— sin miedo a perderlo todo.

Este mensaje es para tres realidades distintas que hoy conviven dentro de la comunidad latina: el adulto que tiene un empleo y siente el desgaste del reloj; el propietario de una pequeña empresa o negocio de un solo dueño que lo sostiene todo con su propio esfuerzo; y también para quien hoy está desempleado, pero no ha perdido ni su experiencia ni su valor. Y aunque venimos de países distintos de América Latina, el sacrificio, la distancia y el sueño de volver se parecen más de lo que creemos.

Y entonces surge una pregunta incómoda, que yo mismo me haría, pero necesaria: ¿Tiene sentido seguir viviendo exactamente igual en este 2026?

El precio silencioso del esfuerzo

La mayoría de los latinos en el exterior no le teme al trabajo. Al contrario: el trabajo duro es parte de nuestra identidad. Pero hay una verdad que rara vez se dice en voz alta: el modelo de trabajo presencial, rígido y dependiente del reloj nos está pasando factura.

No es solo el cansancio físico, es la falta de tiempo para pensar, aprender, planificar. Es llegar a casa sin energía para algo más que sobrevivir.

Muchos sienten el deseo de cambiar, pero lo aplazan con una frase conocida: “Ahora no… cuando tenga más tiempo, o cuando mejoren mis condiciones”.

El problema es que ese momento casi nunca llega. Con razón, la American Psychological Association – Stress in America (2024), señala que el estrés asociado al trabajo, la economía y la falta de equilibrio entre vida personal y laboral es una de las principales cargas emocionales en la población adulta en Estados Unidos, afectando la energía mental necesaria para planificar cambios de vida.

El deseo de volver… y el miedo que nos detiene

Casi todo latino en el exterior guarda, en algún lugar del corazón, la idea de volver, volver a caminar sin prisa, volver a la familia, volver a sentirse en casa.

Pero junto a ese deseo vive otro sentimiento más fuerte: el miedo a perder el ingreso en dólares. Ese miedo paraliza, y hace que muchos posterguen decisiones importantes durante años.

Así, la vida se divide en dos:

a) Un país donde se trabaja.

b) Otro donde se sueña estar.

Y pocos logran unir ambos mundos.

2026: el año para hacer una pregunta diferente

Hasta ahora, la pregunta habitual ha sido: ¿Cuánto tengo que trabajar para sobrevivir?

Pero 2026 nos invita a formular otra pregunta más poderosa:

¿Cómo puedo trabajar de forma más inteligente, sin destruir mi salud ni mi tiempo?

Aquí es donde entra una realidad que ya no se puede ignorar: Según la American Psychological Association – Work in America Survey (2024), una parte creciente de los trabajadores en Estados Unidos percibe que el modelo laboral tradicional ya no responde adecuadamente a sus necesidades de bienestar, equilibrio vida-trabajo y sentido de propósito, lo que está impulsando la búsqueda de nuevas formas de trabajar, como sería: la Inteligencia Artificial.

· No como moda.

· No como promesa de riqueza rápida.

· Sino como herramienta práctica.

El enfoque que propongo es sencillo y realista.

No se trata de dejar el trabajo, ni de perseguir promesas de riqueza rápida. Se trata de aprender a usar la Inteligencia Artificial con un propósito claro: ganar productividad, recuperar tiempo y empezar a construir una salida gradual del desgaste físico y del reloj.

Para el latino que vive en el exterior, la IA puede convertirse en una herramienta estratégica que ayude a producir más en menos horas, mantener —y luego aumentar— los ingresos, y sentar las bases para generar ingresos digitales, pasivos, que no dependan exclusivamente de la presencia física.

Este nuevo enfoque no busca romper con la realidad actual, sino transformarla paso a paso. Usar la IA para trabajar mejor hoy, mientras se construyen las condiciones que permitan, mañana, vivir y trabajar con mayor libertad, incluso desde el país de origen.

Según la OCDE – Artificial Intelligence and the Future of Work (2024), la Inteligencia Artificial está siendo adoptada principalmente como un complemento al trabajo humano, ayudando a automatizar tareas repetitivas, reducir carga administrativa y facilitar el aprendizaje continuo, especialmente en trabajadores adultos que no son especialistas en tecnología.

La IA no es para genios: es para trabajadores cansados

Contrario a lo que muchos creen, la Inteligencia Artificial no es solo para ingenieros o jóvenes expertos en tecnología. Hoy, la IA funciona como un asistente que puede apoyar de manera distinta según la situación de cada persona:

  • Para el empleado, ayudando a ahorrar tiempo, organizar tareas y reducir desgaste, además de reducir el riesgo de ser sustituido por otra persona con la misma experiencia o formación, pero que sí sabe usar la IA como herramienta en su trabajo.

  • Para el dueño de un pequeño negocio, apoyando la gestión diaria, la comunicación con clientes, la productividad y el conocimiento más profundo de las necesidades y preferencias de sus clientes, para tomar decisiones más acertadas que afiancen y consoliden su negocio.

  • Para quien está desempleado, facilitando el aprendizaje acelerado y la creación de nuevas oportunidades de ingreso.

Según McKinsey & Company – The Economic Potential of Generative AI (2023), la adopción de herramientas de IA puede liberar una porción significativa del tiempo dedicado a tareas rutinarias, permitiendo a trabajadores y pequeños negocios concentrarse en actividades de mayor valor.

Para el latino que trabaja duro —o que está buscando volver a hacerlo— esto significa algo muy concreto: menos desgaste, más control. No se trata de dejar el empleo mañana, se trata de empezar a construir una salida, paso a paso.

Ganar en dólares, vivir con dignidad

Existe una estrategia que cada vez más personas están explorando, aunque no siempre tenga nombre: ganar en dólares y vivir donde la vida cuesta menos.

Algunos lo describen como trabajar donde se paga mejor y vivir donde cuesta menos y se vive mejor.
Otros simplemente lo llaman sentido común.

La tecnología —y en particular la IA— hace posible producir valor desde cualquier lugar, siempre que se tengan las habilidades adecuadas. Esto abre una puerta que antes estaba cerrada para la mayoría: recuperar tiempo sin sacrificar ingresos.

El 2026 no exige decisiones radicales, sino un comienzo bien pensado.

Primer paso: usar la IA para trabajar mejor.

Para el empleado, significa ganar productividad y tiempo. Para el dueño de un pequeño negocio, significa ordenar, profesionalizar y fortalecer su empresa: mejores páginas web, comunicación más clara de sus servicios, y uso de la tecnología como herramienta de análisis para comprender mejor las necesidades de los clientes y los movimientos del mercado.

Segundo paso: crear y fortalecer activos digitales.

Algunos usarán ese tiempo para comenzar a generar ingresos digitales. Otros lo usarán para hacer crecer y consolidar su negocio actual, atraer mejores clientes y reducir la dependencia del trabajo físico constante.

Tercer paso: construir flexibilidad.

No para dejar de trabajar, sino para trabajar con más control, menos desgaste y mayor libertad de ubicación, incluso desde el país de origen.

2026 puede ser el comienzo… si se decide hoy

Nada de esto ocurre por arte de magia. Requiere aprender. Requiere disciplina. Requiere cambiar la forma de pensar el trabajo.

Pero hay una verdad clara: seguir haciendo exactamente lo mismo garantiza exactamente el mismo resultado.

No importa desde dónde empieces el 2026: con empleo, con un negocio propio o buscando una nueva oportunidad. Lo importante es empezar a decidir con estrategia.

Tal vez 2026 no sea el año de la llegada final, pero puede ser el año de la estrategia, el año de sembrar, el año de dejar de sobrevivir y empezar a diseñar la vida.

Este artículo es solo el inicio de una conversación necesaria. En próximos artículos podríamos explorar, con calma y realismo, cómo un adulto latino puede empezar este camino sin saltos al vacío, sin promesas falsas y con los pies bien puestos en la tierra.

Porque el sueño no está muerto, solo necesita una nueva estrategia, y eso es parte del camino, a veces cambiante.